Casita de cartas.
Hace días decidí desarmar la casita de cartas que venía construyendo hace un tiempo. Simplemente algo dentro mío se incómodo al verla. Se vio perfecta cuando la observe desde mi creencia de las miradas ajenas. Me detuve un instante y entendí, que no había sido mi mirada ni mi sentir genuino quien había colocado cada carta, quien le había dado forma a esa construcción tan magnífica como mayormente ajena. Pero a mi lado, ausencia. desarmé todo con fuerza y desicion.